domingo, 6 de enero de 2013

¿QUÉ ES LA CARTA DE ARRAS?

CARTA DE ARRAS DE EL CID Y DOÑA JIMENA

En la capilla del Corpus Christi de la catedral de Burgos se exhibe un arcón medieval que desde hace siglos forma parte de la leyenda cidiana, como si fuera una de aquellas dos arcas que sólo contenían arena y que, según el Poema de Mío Cid, sirvieron de señuelo para que los prestamistas Raquel y Vidas socorrieran a Don Rodrigo con seiscientos marcos de plata, a tiempo de que éste emprendiera el camino del destierro.

Se puede dar por seguro que en ese arcón, dispuesto en su interior para guardar documentos, se conservó el pergamino de la «kartula donacionis vel profiliacionis» por la que, el 19 de julio del año 1074, se dotaban mutuamente los esposos Rodrigo Díaz de Vivar y D.ª Jimena Díaz.
 


El Campeador castellano recibe en su familia a una hijadalgo leonesa; así otorga a doña Jimena las arras «por fuero de León». En León el marido solía dar en arras la mitad de sus bienes y de los gananciales, mientras en Castilla daba sólo el tercio de la heredad.


No es posible determinar cómo, cuándo y por qué vino a parar al archivo catedralicio esa Carta de Arras. Cabe aventurar la hipótesis de que ello tuvo lugar al morir D.ª Jimena, que sobrevivió a su marido por lo menos catorce años. Según la misma Carta de Arras, los bienes que en ella se mencionan deberían pasar a sus hijas. Pero la menor, María (Sol según el Cantar del Mío Cid), casada con Ramón de Berenguer III, había muerto y le había dejado en Barcelona dos nietas: María y Jimena; en cuanto a Cristina (Elvira según el Cantar del Mío Cid), casada con el infante Ramiro Sánchez, vivía en Navarra. Todas estaban y estarían lejos de Castilla. Es natural que los bienes se vendieran. Si como parece, el comprador de algunos de ellos fue el Cabildo, la Carta de Arras equivalía a un título de propiedad, que los canónigos guardaron celosamente.

Durante el año 1596, Fray Martín de la Haya concluía las obras de las dependencias a las que, desde la capilla de Santa Catalina, se trasladaron los fondos del archivo de la Catedral. Y en aquel mismo año, Juan Ruiz de Ulívarri aireó la «noticia» de que entre tales fondos se conservaba esta joya documental cidiana.


Desde entonces, el texto de la Carta de Arras del Cid se ha publicado en infinidad de ocasiones, mejor o peor transcritos/traducidos, a veces, al castellano. Nadie, hasta nuestros días, ha puesto en duda su autenticidad.
Don Rodrigo y Doña Jimena quisieron mantenerse unidos hasta más allá de la muerte en la misma tierra en que anudaron su vínculo matrimonial. Bajo el más solemne mausoleo, a la luz de la estrella del cimborrio de la Catedral, de cara a Santa María, el burgalés (según algunos el español más universal) nos sigue estimulando, junto a su esposa, a engrosar su mesnada, es decir, a poner a punto las armas de los valores humanos y cristianos, para afrontar con buen ánimo el reto de los problemas que acechan en el umbral de un nuevo siglo.

2 comentarios:

  1. ? Es la carta de arras una copia de una copia del original ???

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  2. ? donde esta el Cid real y donde el mito la leyenda y la fantasia????.
    Lo verdaderamente autentico sobre el Cid lo escribieron los arabes . El resto se escribio muchos años despues de su muerte y es de dudosa veracidad y contradictorio .?? Porque se le da el titulo de heroe?? si Valencia se perdio al poco tiempo de su muerte. ? para quien gano sus batallas ?? ? Para el o para su Rey ?? . En esta historia hay mucha mentira interesada y se sabe perfectamente

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